Las microfibras de carbono CarbonLith se dosifican en torno a 0,2 kg/m³ de hormigón, lo que representa aproximadamente un 0,01 % en masa de material seco. Se suministran como un aditivo pulverulento con efecto plastificante, certificado como aditivo plastificante, y se integran en la operativa de la planta como un aditivo más, sin necesidad de modificar por completo el diseño de mezclas.
Su mecanismo de acción es principalmente microestructural. Contribuyen a densificar la matriz cementicia y favorece una compactación más uniforme de la pasta en la zona de contacto árido-pasta. Esta mejora en la microestructura limita la formación de vacíos y discontinuidades internas, lo que reduce la aparición de macroporos y, con ello, los puntos de inicio de fisuración que se manifiestan a escala macroscópica durante el servicio.
En segundo lugar, ayudan a disminuir microporos y microfisuras en el volumen de la pasta. Una matriz más compacta limita la formación y propagación de microfisuración interna, con efectos positivos tanto en resistencia como en durabilidad frente a agentes agresivos, ciclos hielo-deshielo o ambientes químicos adversos.
Desde el punto de vista de trabajabilidad, el aditivo se comporta como un plastificante convencional: no modifica el calor de hidratación ni los tiempos de fraguado, por lo que puede incorporarse sin alterar los procedimientos habituales de producción y curado.
El resultado es un hormigón más eficiente en el uso del cemento: A partir de ahí, el siguiente paso lógico es optimizar la dosificación reduciendo el contenido de cemento por metro cúbico, respetando la curva de resistencias y las especificaciones del cliente.